Una marca sin identidad y personalidad no es más que un conjunto vacío. Para que tu idea de startup tenga la posibilidad de tener éxito, debes dotarla de una identidad. Pero esta identidad no se compone solo de un logotipo, deberás tener en cuenta muchas más cosas a la hora de definir la identidad de tu empresa.

En primer lugar, debemos definir qué entendemos por identidad de una marca. La identidad engloba tanto el nombre como todos los elementos que comunican los valores e ideas que quiere transmitir la marca. Por eso, en este post vamos a ver cómo definir la identidad de tu empresa paso a paso.

Cómo definir la identidad de tu empresa

Define tu marca

Lo primero que tienes que hacer a la hora de definir la identidad de tu empresa es elegir los aspectos más relacionados con la marca. Para ello utilizaremos diferentes elementos que te ayudarán a transmitir los valores e ideas que quieres darle a tu empresa.

Nombre

Como ya hablamos en el post sobre cómo crear una web para tu startup, el nombre es una de las primeras elecciones importantes que debes tomar. Será la principal seña para definir la identidad de tu empresa y algo que se mantendrá invariable a lo largo del tiempo.

“Un nombre bueno comunica claramente el posicionamiento y la personalidad de la marca”.

Roberto Álvarez del Blanco

Un nombre debe ser simple, fácil de pronunciar, fácil de recordar y que haga referencia a la profesionalidad de la empresa. Los nombres poco serios darán la sensación de productos de baja calidad y disuadirán a los clientes.

Una buena iniciativa es probar el nombre entre tus amigos y conocidos y preguntarles que sensaciones les transmite. Si no consiguen identificar a qué se dedica la empresa o les transmite poca fiabilidad, lo más recomendable es cambiarlo antes de empezar.

Por regla general, los nombres de las empresas o los productos son una de las cosas que no debe cambiarse una vez lanzados. Tenemos una gran cantidad de casos de cambio que no han funcionado, como el de Petit Suisse por Danonino en Danone. En el mejor de los casos tus clientes seguirán usando el nombre antiguo. Mientras que en el peor, se olvidarán de ambos.

Colores

El color es una percepción visual de nuestro cerebro, pero también es una de las herramientas más poderosas que tienes para llamar la atención sobre tu marca y definir la identidad de tu empresa. Por eso, debemos poner mucho cuidado a la hora de elegir los colores que definirán nuestra empresa, no es algo que se pueda dejar al azar; ya que el color es el elemento más recordado de una marca por sus consumidores.

Los colores nos provocan ciertas reacciones, emociones y sentimientos. Por eso, debes hacer que estos transmitan exactamente los valores de los que quieres dotar a tu marca. Por ejemplo, el rojo se asocia con la pasión o el amarillo con la alegría. Puedes ver más información sobre lo que transmite cada color en este artículo.

También deberás tener en cuenta los colores que se utilizan en la industria en la que quieres encuadrarte. Por ejemplo, el verde es usado tradicionalmente en los productos ecológicos y saludables. Por eso, McDonald’s sustituyó su tradicional fondo rojo por uno verde, para identificarse con una alimentación más sana y natural.

 

Es muy importante que integres estos colores en todos los elementos visuales que tengan que ver con tu empresa: página web, tarjetas, cartelería, membretes… Es decir, de nada sirve que elijas un color verde para tu logotipo si luego en tu web utilizas fuentes en color rojo.

Logo

El logotipo es una pieza clave de la identidad de tu empresa, ya que permitirá que tus clientes diferencien tus productos y servicios de los del resto de competidores y recuerden tu marca. Con lo cual, éste también debe transmitir los valores que quieres para tu empresa.

Cualquier forma geométrica, por pequeña o básica que sea, puede trasladar una emoción o un valor a los potenciales consumidores. El logotipo perfecto es aquel que, junto con el color, es capaz de definir completamente a tu empresa; sin la necesidad de usar palabras.

La clave de un buen logotipo es que sea simple, ya que así será más fácil de recordar. Otro punto importante es que, a pesar de los colores que hayas elegido inicialmente, pueda representarse en blanco y negro si se da el caso.

Ya que se trata de una parte tan fundamental a la hora de definir la identidad de tu empresa, te recomiendo que recurras a profesionales para su diseño. Puedas contratar una empresa que se ocupe tan solo del diseño de tu logotipo de forma puntual como 99Designs o Fiverr.

Si quieres, puedes hacerlo tu mismo. Tienes una guía básico en nuestro post sobre cómo diseñar logos.

Eslogan

El eslogan es una frase breve, fácil de recordar y original que sirve para resumir la identidad de la empresa. Es un medio muy poderoso para poder atraer a los consumidores y captar su atención. Pero, si no aciertas con su elección, terminará por no causar impacto y distraer la atención del potencial cliente.

A la hora de crear un gran eslogan debes considerar los siguientes puntos:

  • Frase corta, la mayoría de expertos recomiendan no exceder las 8 palabras.
  • Fácil de recordar, por lo que no deberás usar palabras muy complejas.
  • Su efectividad será mayor si hace sonreír al cliente.
  • Debe identificar claramente tu producto o servicio.
  • Utiliza algunos recursos literarios como la rima o el doble sentido.
  • Debe apelar a la Ventaja Competitiva Única de tu negocio.

No te olvides de que el eslogan debe ir en consonancia con el carácter y los valores que quieres utilizar a la hora de definir la identidad de tu empresa.

Humaniza tu marca

 

Crear vínculos para empatizar con tus clientes puede marcar la diferencia a la hora de que estos se decidan por tu empresa en lugar de por la competencia. Por eso, uno de los principales rasgos que deberás utilizar a la hora de definir la identidad de tu empresa es la humanidad.

Este punto es espacialmente importante en los medios sociales que utilizamos hoy en día. Una marca puede ser percibida de muchas maneras, pero las que más éxito tienen son aquellas que más se acercan a una relación familiar con el cliente.

Hoy en día, una empresa no puede esconderse detrás de su marca, su logo y su eslogan. Tiene que establecer una relación de comunicación fluida y confianza con sus clientes; tanto reales como potenciales.

Sé interactivo

Como decíamos antes, el mundo de la comunicación 3.0 ha cambiado las relaciones entre una empresa y sus clientes. Ahora ya no tienes que esconderte detrás de tu marca, debes abrirte a las redes sociales y a cualquier otro canal de comunicación para mantener el contacto con ellos.

Debes ser “real”, alguien con quien se pueda dialogar. Formula preguntas y escucha las respuestas de tus seguidores. Responde a sus preguntas e intenta aceptar sus críticas siempre que sean constructivas.

Presenta a tu equipo

Los primeros embajadores de tu empresa deben ser los miembros del equipo de trabajo e incluso tú mismo. No tengas miedo a poner cara y nombre a los que forman parte de tu equipo y a mostrar lo que ocurre dentro de la empresa: ¿quiénes sois? ¿cómo os divertís? ¿qué historias humanas hay detrás?

Una empresa y por extensión su identidad es mucho más que los productos y servicios que vende. Está conformada por las historias de todos aquellos que la componen.

Evita hablar siempre de tus productos

Normalmente a la gente no le gustan las personas que solo hablan de ellas mismas, pues lo mismo ocurre con las empresas. Por ello, no deberías centrar todos tus discursos en tus productos o servicios.

Dialoga sobre las tendencias de tu sector o del mercado en general, comparte aportaciones interesantes para tus seguidores, ayuda a resolver dudas… En definitiva, no seas el epicentro de todos tus mensajes y aporta valor a tu comunidad.

Haz que te recuerden

Encuentra al menos un rasgo característico de tu empresa que el público pueda recordar: logo, colores, eslogan, música, icono… Cualquiera de estas características es mucho más impactante para el consumidor que una explicación de cientos de palabras.

Si una vez que has definido tu identidad, tienes que explicar el carácter de tu marca a alguien dentro de tu target, es que no has logrado el objetivo de definirte.

Presta atención a los pequeños detalles

Debes prestar atención a los pequeños detalles para evitar que algunos aspectos de tu identidad o diseño se contradigan; ya que esto hará que tu mensaje pierda fuerza y cohesión. Debes adaptar todos los aspectos de tu negocio al mensaje que has decido transmitir.

Por ejemplo, si quieres transmitir la idea de productos de última tecnología no puedes usar un diseño Vintage para tu tienda o tu página web, ya que son cosas contrapuestas.

Elige el tono y el mensaje de tu negocio

 

Uno de los errores más importantes que puedes cometer a la hora de definir la identidad de tu empresa es no prestar atención al tono de los mensajes que vas a transmitir. El mensaje será la personalidad que quieres otorgar a tu empresa. Mientras que el tono son las diferentes aplicaciones que usas para conseguirlo. El tono tienes que ir en consonancia con los mensajes.

En primer lugar, debes definir tu mensaje, aquello que te hace único, los valores de tu empresa y cómo quieres que tus clientes te definan. Para ello, intenta resumir todo eso en tres o cuatro adjetivos principales, pero sin caer en los tópicos. Identifica lo que te hace único y lo que realmente eres y cómo quieres ser percibido por los demás.

También deberás tener en cuenta quién es tu cliente, qué piensa, qué problemas tiene, cómo tú puedes ayudarle.

Por ejemplo, si tu público son jóvenes y quieres dirigirte a ellos a través de redes sociales, no puedes usar un tono formal. Ten en cuenta siempre, que la gente entra a las redes sociales para entretenerse durante su tiempo libre. Normalmente no buscan información seria, si no ocio.

En relación a estos dos puntos anteriores deberás elegir el tono de tus comunicaciones. Debe ser un tono claro y reconocible en cualquier situación comunicativa, ya que esto aportará credibilidad a tu marca.

Es decir, no puedes utilizar un tono desenfadado en tus redes sociales y página web y luego tener un blog en el que publicas estudios académicos formales. Para que el mensaje sea percibido de forma clara, tiene que existir un tono uniforme en todas tus comunicaciones, independientemente del canal.

Construye una sólida reputación online

 

El mundo 2.0 y posteriormente el 3.0 ha acabado con los mensajes unidireccionales, por lo tanto, la reputación online de tu empresa ya no se basa solo en lo que tú transmitas; si no en lo que los demás piensan sobre ti. Podríamos definir la reputación online como lo que tú dices sobre tu empresa unido a lo que los demás piensan sobre ella.

A la hora de definir la identidad de tu empresa, deberás tener en cuenta que todo lo que hagas en Internet tiene repercusión sobre tu reputación online: redes sociales, blogs, comunicados de prensa, branding… Tanto si es en el plano profesional, como el personal, cada cosa que hagas en Internet suma o resta para tu reputación online.

“La reputación online es como una sombra digital, da igual que no quieras tenerla, te persigue. No puedes carecer de reputación online. Puedes gestionarla o no”.

Miguel del Fresno

Convierte a tus clientes en embajadores de la empresa

Habla con tus clientes y hazlos sentirse parte de una comunidad. Si su experiencia es satisfactoria es mucho más fácil que recomienden tus productos y servicios, tanto a sus conocidos como en redes sociales.

Habla también con la prensa y blogs relevantes, no solo para incluirlos en tu estrategia SEO; si no para que te conozcan y puedas aparecer en las informaciones que consultan tus potenciales clientes.

Sé transparente

La honestidad es una de las cualidades más respetadas por los consumidores. Tienen la posibilidad de elegir entre una gran cantidad de marcas y si perciben en la tuya transparencia generarás confianza para que te elijan antes que a la competencia.

Trata de construir una conexión entre tu marca y el consumidor, para que la próxima vez que tengan que adquirir un producto piensen directamente en ti y no se planteen otras opciones.

Esto es un ejemplo claro de lo que ha conseguido Apple. Sus consumidores, incluso los que no pueden acceder a sus productos por falta de presupuesto, se identifican con los valores que transmite la compañía. Esto hace que cada vez que tienen que adquirir un nuevo producto tecnológico, ni siquiera se planteen adquirir otra marca.

Monitoriza lo que dicen sobre ti

Requiere mucho tiempo y esfuerzo crear una sólida reputación online y ésta puede venirse abajo en muy poco tiempo con comentarios negativos sobre tu empresa. Por eso es muy importante estar atento a lo que se dice de ti en redes sociales, blogs, foros… Cualquier comentario positivo o negativo tiene impacto en tu reputación.

Debes tomarte tu tiempo en monitorizar todo lo que se dice sobre ti, sobre todo con el alcance actual de las redes sociales. Hay muchas herramientas que te permitirán hacer este tipo de seguimientos, pero yo te recomiendo Hootsuite, ya que es una de las más sencillas de utilizar.

Acepta las críticas y responde educadamente

Frente a la crítica, reacciona rápidamente y con educación. La negatividad se propaga como un reguero de pólvora. Un estudio desarrollado emarketer.com afirma que aproximadamente el 83% de los consumidores se ven influidos en sus decisiones de compra por los comentarios que leen en Internet sobre la marca o los productos. En el 80% de los casos los comentarios negativos cambiaron su decisión de compra.

Por lo tanto, haciendo caso omiso de las críticas estarás permitiendo que tus clientes puedan juzgar tus productos o servicios basándose únicamente en los comentarios negativos. Un punto fundamental a la hora de definir la identidad de tu empresa es prevenir la gestión de las posibles crisis de reputación online.

Aprende de tus errores

Es normal que puedas cometer algún error en tu relación online con consumidores e influencers, pero debes aprender de estos errores para no volver a cometerlos. Recuerda que un pequeño error puede tener grandes consecuencias y la repetición de errores puede hacerte perder clientes e incluso acabar con tu negocio.