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Malta con huevo

Malta con huevo es la primera pelí­cula del director Cristóbal Valderrama. Una comedia negra enmarcada en ese estilo de pelí­culas freaks, con historias insólitas y situaciones absurdas. Algo parecido al trabajo del español Alex de la Iglesia.

La historia tiene como protagonista a Vladimir (Diego Muñoz) el tí­pico joven parrandero, fresco, mujeriego y flojo que se va a vivir con Jorge (Nicolás Saavedra), el amigo ordenado y responsable, aparentemente dispuesto aguantar el caos del compañero de casa. Todo hasta el momento transcurre bastante normal hasta que Vladimir comienza a vivir extraños saltos en el tiempo.

Lo que más se agradece de esta extraña historia es justamente eso, la fantasí­a, el juego y la forma de abordar la comedia. Por otra parte, muchos de los diálogos son memorables tiene el toque cotidiano, inteligente y espontáneo que recuerda las conversaciones habituales que se tienen con el partner y amigo de carrete.

Un aspecto original de la cinta (teniendo en cuenta sólo la producción nacional), es que cuenta una misma anécdota desde dos puntos de vistas distintos: primero vemos la versión de Vladimir y en la segunda parte, la historia de Jorge. Un buen acierto en el montaje del relato.

La cinta es coherente con lo que busca, no es pretenciosa. Es una buena comedia para pasar el rato y reí­rse de situaciones bizarras y de los traspiés de compartir el hogar con amigos.

Ficha técnica:
Tí­tulo: Malta con Huevo
Formato de Registro: HD
Formato de Exhibición: 35mm / Color
Género: Comedia
Duración: 90 minutos
Dirección: Cristóbal Valderrama
Guión: Cristóbal Valderrama y Carlos Labbé
Producción ejecutiva: Alberto Fuguet y Sebastián Varela
Producción general: Margarita Ortega
Dirección de fotografí­a: Jorge González
Dirección de arte: Constanza Meza-Lopehandí­a
Montaje: Teresa Viera-Gallo
Sonido: Boris Herrera
Asistencia de dirección: René Martí­n
Canciones: La Floripondio / Chico Trujillo
Música: Cristián Schmidt
Elenco principal: Diego Muñoz (Vladimir)
Nicolás Saavedra (Jorge)
Javiera Dí­az de Valdés (Rocí­o)
Manuela Martelli (Fedora)

Crítica de Homeland S03 (2013)

Esta entrada incluye spoilers del final de la tercera temporada de “Homeland”.

Aquello de “todo lo que sube rápido, baja rápido” debería estar escrito en letras grandes en la pared de todas las cadenas de televisión. Sabemos que hoy en día es muy importante que una serie sea buena desde el principio, porque la oferta es demasiado extensa y el espectador del siglo XXI ya no tiene tanta paciencia, ni tiempo. Pero también sabemos que cuando una serie juega todas sus cartas en la primera temporada, ganándose los vítores de público y crítica desde el minuto cero, es inevitable que la trayectoria después de esto sea descendiente. “Homeland” se ha convertido en el caso modelo para ilustrar esta tendencia. Su primera temporada se llevó de calle a todo el mundo. La segunda entrega, aunque empezaba a renquear, se las arregló para mantenerse fresca, para sorprender y seguir enganchando. Sin embargo, la tercera, que acaba de tocar a su fin en Estados Unidos, ha puesto de acuerdo a todo el mundo en una cosa: “Homeland” debería haber sido una miniserie.

Pero estamos hablando de Showtime, una cadena conocida por exprimir sus éxitos hasta lo indecible. Y si no mirad lo que hizo con “Dexter”, que duró ocho años en antena. Showtime ha demostrado que le da igual que la reputación de sus series salga perjudicada mientras estas sigan siendo rentables, y que estirar una cuerda que ya no puede tensarse más no es un problema para ellos. La de “Homeland” se ha roto esta temporada, y aunque quizás no debamos sacar conclusiones precipitadas, da la sensación de que no tiene arreglo. Muchos achacan el bajón de calidad de la serie al fallecimiento de uno de sus capitanes, Henry Bromell. Y aunque la desaparición de uno de sus principales guionistas puede relacionarse directamente con la trágica desorientación que ha experimentado la primera mitad de la nueva temporada, Bromell había dejado escrito antes de marcharse el episodio “Tower of David”, uno de los peores (si no el peor) de lo que llevamos de serie. Vamos, que el destino de “Homeland” estaba sellado antes de la muerte de Bromell. Y al final se ha revelado que su mayor virtud, ir a por todas, sin miedo, sin mirar atrás, ha sido también su peor enfermedad.

“Homeland” se ha convertido en el cuento de nunca acabar. La muerte de Abu Nazir al final de la segunda temporada otorgaba cierre al arco argumental más importante de la serie. Pero el terrorismo no se acaba, y la bomba de Langley servía como reset de la historia, que a partir de ahora se dirigiría en otra dirección. Todo estaba bien planeado y atado (el vídeo de Brody, el demencial plan de Saul y Carrie para utilizar a Brody) pero la primera mitad de la nueva temporada incurría en todos los errores de una serie a la que se le ha acabado la mecha y debe seguir a la fuerza. Falta de propósito, tramas secundarias descolgadas, personajes desaprovechados, relleno, repetición. Y en consecuencia: hastío y aburrimiento, esa sensación de estar haciendo los deberes que arruina la experiencia de las que un día fueron nuestras series favoritas. Algo que no pensábamos que “Homeland” nos daría hasta que Dana Brody atropelló a una mujer junto al hijo del vicepresidente en la segunda temporada. En ese momento se encendió el piloto rojo (¡que te veo, tiburón!). Peligro, “Homeland” empieza a parecer de verdad un drama Showtime. Y de ahí a la autoparodia hay un paso, como hemos comprobado este año.

Porque Carrie Mathison es un gran personaje, y Claire Danes es una gran actriz. Pero la intensidad de su interpretación y las idiosincrasias extremas del personaje, por muy fascinantes que fueran, corrían el riesgo de cansar. Y así ha sido. Las muecas de Danes son un reflejo de la espiral de repetición en la que la serie se ha perdido. Y la frase estrella de Carrie, “He cometido un error. No volverá a ocurrir”, debería ser su nuevo eslogan. “Homeland” se ha ido transformado poco a poco en una serie formulaica: Carrie tiene una teoría o un presentimiento, Saul (que aunque parezca lo contrario siempre confía en ella) le da órdenes y ella las desobedece. Siempre acierta, pero hay consecuencias. Vuelta a empezar. Lo que mejor funcionaba de las dos primeras temporadas era esa enervante incertidumbre que nos provocaban los personajes, las dudas que despertaban sus acciones, sus alianzas. No fiarse de nadie era divertido. Pero ese juego de despistes y engaños, magistralmente utilizado hasta ahora, ha desaparecido. Hay un límite de veces que se puede recurrir a la doble jugada. Sí, aunque estemos hablando de una serie de espionaje.

Haber alargado “Homeland” ha hecho que la serie pierda verosimilitud trágicamente. A pesar de estar profundamente arraigada en nuestra realidad geopolítica, nunca ha dejado de ser una ficción que ha requerido suspender la incredulidad (y nosotros hemos aceptado encantados, porque el material lo merecía). Pero el pacto que existía entre ficción y espectador empezó a resquebrajarse con los nuevos episodios, y cada vez costaba más hacer la vista gorda con determinados giros y acontecimientos (sin ir más lejos, Carrie paseándose por Teherán mientras Brody lleva a cabo la doble jugada definitiva para asesinar a Akbari… en fin). Muchos se han cansado de participar en este juego, a pesar de que se ha tratado de fundamentar trazando una especie de nuevo núcleo temático: el declive de la CIA (“No creo que nada justifique el daño que provocamos” -Quinn). No está mal, pero ya es demasiado tarde.

A pesar de la pérdida de sutilidad e impacto que ha sufrido la serie, la tercera temporada ha sabido retomar el cauce y terminar con buen pie. De hecho, si no fuera porque sabemos que habrá cuarta temporada, “The Star” (3.12) sería una gran series finale -ojalá lo fuera de verdad. Los productores llevaban mucho tiempo planeando sacar a Nicholas Brody del relato, porque como nosotros, ellos también eran conscientes de que su personaje tenía fecha de caducidad. El problema es no haber aceptado que la fecha de caducidad de Brody era la misma que la de “Homeland”. Su impactante muerte en “The Star” deja la serie sin uno de sus dos protagonistas (sí, Saul ha tenido más protagonismo este año, pero ya me entendéis), y aunque el centro de la historia siempre ha sido Carrie, con Brody se marcha gran parte de la esencia de “Homeland”. Se lo dice Javadi a Carrie al final: “Siempre ha sido por él. Querías que todos lo vieran a través de sus ojos”. Por todo esto, “The Star” es un final final. Ese precioso plano de Carrie dibujando la estrella de Brody en el homenaje de Langley es un broche de oro y representa brillantemente qué ha sido “Homeland”, y quién es Carrie Mathison. ¿Pero ahora qué? ¿Nos interesa una nueva “Homeland”? ¿Nos convence una relación entre Carrie y Quinn? ¿Merece la pena seguir sólo porque Dana ya no está en la serie? ¿Y si Brody no está muerto y no es más que otra doble jugada? Da igual el camino que tome, la “Homeland” que conocíamos ha muerto. Descanse en paz.

RICK Y DICK HOYT: UNA HISTORIA DE PELÍCULA

Rick y Dick Hoyt es la historia de un padre que nunca dejó de luchar por alcanzar la felicidad de su hijo.

Esta historia de película inició en Winchester, EEUU, hace casi cincuenta años con el nacimiento de Rick, el mayor de los tres hijos de Dick Hoyt. Durante el parto, el cordón umbilical se enroscó en el cuello del niño y lo estranguló, un problema que impidió la oxigenación del cerebro, provocando una lesión cerebral con daños irreversibles que lo incapacitaron para hablar y controlar los movimientos de los miembros de su cuerpo.

A los nueve meses de edad, los médicos le dijeron a los padres del bebé: “Líbrense de él, es mejor internarlo. Él será un vegetal toda su vida”. Dick y su esposa lloraron durante días pero finalmente decidieron tratarlo como un niño normal. Rick estuvo lleno de amor aunque nadie sabía hasta qué punto él percibía este tipo de emociones y sensaciones que lo rodeaban.

Sus padres jamás desistieron y a los once años lo llevaron al departamento de ingeniería de Tufts University para comprobar sus posibilidades de comunicarse. Aquí le dijeron que no existía ninguna forma, que su cerebro carecía de cualquier tipo de actividad. Entonces, sus padres pidieron que contaran un chiste y Rick comenzó a reír, y sus padres dijeron que algo debía haber ahí dentro para provocar, al menos, esa sensación.

Estos científicos desarrollaron un sistema de comunicación para el niño basado en movimientos laterales de la cabeza, la única zona de su cuerpo que podía mover. De esta manera, él podía elegir letras que iban pasando por una pantalla y, muy lentamente, formar palabras.

Rick era un niño muy participativo y así fue como inició la idea de empezar a correr. Cuando un colega de la escuela sufrió un accidente y quedó paralítico se organizó una carrera para recaudar dinero para el tratamiento. Rick, a través del ordenador pidió: “Papá, tengo que hacer algo por él, quiero participar. Tengo que mostrarle que la vida continúa, aunque él esté paralizado. Quiero participar en la carrera”.

Su padre, tenía entonces cuarenta años y no era atleta, corría tres veces por semana para mantener el peso. Poco a poco, empezaron a correr y llegaron hasta la línea de meta. Después de esa carrera, Dick tenía el cuerpo adolorido pero su hijo le dije “Papá, durante la carrera sentí que mi deficiencia desaparecía, me sentí como un pájaro libre”.

Estas palabras cambiaron para siempre la vida de Dick, que quiso dar a su hijo esa sensación cada vez que pudiera. Por ello, comenzó a entrenar y finalmente se propusieron incluso un triatlón, algo que conmovió al resto de participantes.

Actualmente, Rick tiene 46 años, se graduó en educación especial en la Universidad de Boston. Ya no vive con sus padres, vive solo con la ayuda de personas que lo asisten. Su padre, escribió un libro y creó una fundación para ayudar a otros personas con parálisis cerebral.

Tartas fondant para niños: recetas de cumpleaños

Una de las cosas más especiales en el cumpleaños de un niño es la tarta. Por eso, hay que tenerlo todo bien preparado: saber sus gustos, conocer qué está de moda, qué sabores le gustan… Para que puedas personalizar al máximo el pastel, lo mejor es hacerlo tú mismo desde cero. Por este motivo, hoy te traigo cómo hacer tartas fondant para niños.

¿Te imaginas su cara cuando vea la tarta de su superhéroe favorito? ¿O de sus dibujos animados que tanto le gustan? No te pierdas estas recetas de tartas fondant para niños y disfruta su día más importante del año.

 

¿Cómo hacer fondant en casa y teñirlo de color?

Como sabrás, el fondant puedes comprarlo ya hecho directamente y teñido con los colores que necesites. Sin embargo, te propongo que lo elabores tú mismo y aprendas a cómo hacerlo y teñirlo con tus propias manos. Puede ser muy divertido, ¡toma nota! En este caso, te enseñaré a prepararla con nubes. ¿Qué vas a necesitar?

  • 200 g de nubes (efectivamente, las chucherías de nubes de toda la vida)
  • 400 g de azúcar glas. Si quieres modificar cantidades, necesitas el doble de azúcar glas que de nubes.
  • Mantequilla.
  • 1 cucharada sopera de esencia de azahar.

Lo primero que debes hacer, es untar un bol de cocina con mantequilla y llenarlo con la bolsa de nubes. Puedes hacerte con ellas en Tu Despensa. Añade la cucharada de esencia de azahar para darle un toque más especial e introduce el bol en el microondas. La esencia de azahar no es imprescindible, pero le da un muy buen toque a la receta. Puedes encontrar diferentes clases en Rakuten. El tiempo puede variar dependiendo del tiempo de microondas, pero déjalo hasta que veas completamente derretidas las nubes.

Una vez esté listo, añade el azúcar glas poco a poco y ve amasando con tus propias manos hasta que tengas una masa consistente.

Terminado esto, envuélvelo en papel film e introduce la bola en el frigorífico durante 24h. Tu masa de fondant estará lista para trabajar una vez haya pasado el tiempo.

Para teñir el fondant, puedes hacerlo mediante dos técnicas:

  • Colorante en pasta o en gel: mete un palillo dentro del bote de colorante y extiéndelo por encima de la masa de fondant, amasando bien la bola hasta que tenga por todos lados un color uniforme.
  • Colorante en polvo: de igual manera, pon una cucharadita en la bola y amasa bien para que se extienda el color.

Si quieres, puedes echarle un vistazo al vídeo para aclararte mejor sobre cómo hacer fondant.

Ahora sí que sí, ¡vamos a las tartas fondant para niños!

Tarta fondant de fútbol con chocolate

Como a la mayoría de los niños les encanta el fútbol y el chocolate, aquí tienes una tarta fondant de un campo de fútbol.

Ingredientes:

  • 6 huevos
  • 250 g de azúcar
  • 375 g de chocolate en polvo
  • 250 g de harina
  • 1 sobre de levadura
  • 250 ml de leche
  • 120 ml de aceite de girasol
  • Manga o jeringuilla pastelera
  • 500 g fondant verde

Lo primero de todo es precalentar el horno a 200ºC. Con una batidora, levanta bien las claras, añade las yemas, el azúcar y el aceite para seguir batiendo. La batidora no es necesario que sea ninguna en especial, pero puedes hacerte con una de estas en Rakuten desde 15€.

A continuación, disminuye la velocidad de la batidora y añade la harina mezclada con la levadura y el chocolate. Añádele leche y sigue batiendo.

Introduce todo al horno durante unos 45 minutos a 170ºC. El relleno puedes prepararlo con lo que más le guste, en mi caso lo hice de chocolate blanco. Para ello, tendrás que mezclar chocolate blanco para fundir, nata y mantequilla.

Ahora viene la parte divertida, el fondant. Ya lo hayas comprado o hecho tú mismo, tendrás que cubrirlo todo con masa de fondant verde para simular el césped del campo de fútbol. Procura que quede lo más ajustado y liso posible.

Una vez hecho esto, toca dibujar el campo. Para hacerlo, puedes ayudarte de una jeringuilla o manga pastelera, que puedes encontrar en Amazon. Tengo que confesar que ésta es una de mis tartas fondant para niños preferida, ¡me encanta el fútbol!

Cuando tengas el dibujo completo, puedes darle a la tarta de fútbol un toque más profesional con algún pack de decoración de tartas de jugadores, porterías, etc.

 

Tarta fondant de Minion

Que los Minion están hasta en la sopa es ya un hecho innegable, ¿por qué no aprovechas y haces una de las tartas fondant para niños de los Minion? Para elaborar correctamente la receta, tendrás que elaborar 3 bizcochos pequeños. Los ingredientes que necesitas son:

  • 1 bote grande de Nutella
  • 1 l de nata para montar
  • ½ vaso de azúcar
  • Almíbar ligero: 1 vaso y medio de agua
  • 3 discos de cartón algo más pequeños que los bizcochos

Para el fondant:

  • 500 g de fondant amarillo
  • 250 g de fondant azul
  • 100 g de fondant blanco
  • 20 g de fondant negro
  • 100 g de fondant marrón

Para esta receta, deberás elaborar los bizcochos previamente (sirve cualquier modelo, puedes aprender a hacerlo en este post). El primer paso a realizar es poner en fuego el azúcar y el agua durante unos cinco minutos. Si quieres, puedes agregar un toque de vainilla en rama para aromatizar el bizcocho. Encuéntrala en Tu Despensa.

Monta la nata con la batidora y agrega poco a poco la nutella. Si no sabes cómo hacerlo, puedes aprender a montar nata.

A continuación, parte cada bizcocho en 3-4 pisos. Ten en cuenta que el último corte es para quitar el “gorrito” que haya salido al hornearlo y dejarlo liso. Quita el “gorrito” en dos de los bizcochos y en el tercero déjalo tal cual haya salido del horno. Recuerda que puedes hacerte con todos los electrodomésticos al mejor precio en tiendas como Conforama, AliExpress o Amazon.

Empapa cada base con cuidado con el almíbar y rellénalo con la mezcla que hiciste de nata y nutella. Guarda un poco para cubrir por fuera el pastel y que se pegue el fondant. Monta todas las bases de los bizcochos formando una torre bien alineada con el “gorrito” como última pieza.

Cada vez que termines de montar un bizcocho completo, coloca a modo de separación los discos de cartón o de lo contrario se vendrá abajo la torre.

A continuación, cubre todo el bizcocho por fuera con la mezcla de nata-nutella y déjalo enfriar en la nevera durante 2 horas aproximadamente.

El siguiente paso es estirar bien el fondant amarillo con un rodillo de cocina y colocarlo encima de la tarta, ajustando bien con las manos.

Una vez listo, estira el fondant azul y corta una tira de tres dedos aproximadamente que cubra la parte de abajo. Para que quede bien pegado, ayúdate de un pincel mojado por unas gotitas de agua. Con la ayuda de un cuchillo, dibuja con el fondant azul restante el peto que siempre llevan los Minion. Te dejo una foto para que te sea más fácil ver su forma:

 

Los últimos detalles de la cara del Minion son el ojo, que tendrás que combinar el fondant negro, blanco y marrón, como verás en la siguiente imagen. Para conseguir el gris de las gafas, puedes mezclar el color blanco con el negro y conseguirás el gris.

 

Finalmente, vas a necesitar dos cilindros de fondant amarillo para los brazos y dos azules para las piernas. Podrás pegarlos al cuerpo como en los pasos anteriores con un poquito de pincel y agua. Para los pelos de la cabeza haz unas tiras finitas negras y cúrvalas un poco para darle ese toque tan característico. Et voilà! La segunda de tus tartas fondant para niños está lista, solo queda disfrutar de ella e hincarle el diente a este Minion.

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Tartas fondant para niños: Spiderman

Spiderman ha sido siempre uno de los superhéroes favoritos de los niños, al mismo tiempo que las tartas fondant para niños de superhéroes son las más clásicas. Aquí tienes al famoso hombre araña hecho tarta. ¿Qué necesitas?

  • 4 huevos grandes
  • 250 g de azúcar
  • 250 g de harina
  • 250 ml de aceite de girasol
  • 250 ml de agua
  • 165 g de cacao en polvo
  • ½ taza de leche y pepitas de chocolate
  • 2 cucharaditas de levadura
  • 2 cucharadas de maicena
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla
  • 1 cucharadita de sal
  • Nata (opcional)
  • 500 g de fondant rojo

Para su elaboración, primero deberás precalentar el horno a 180ºC. Engrasa y enharina 2 moldes para horno.

Mezcla los ingredientes secos (azúcar, cacao en polvo y la maicena) hasta que estén bien homogeneizados y añade el aceite vegetal, los huevos y el extracto de vainilla. Bátelo todo hasta que estén bien mezclados los ingredientes. Una vez estén listos, añade el agua y remueve con una cuchara de madera para mezclarlo. Añade las pepitas de chocolate y sigue batiendo la mezcla.

A continuación, distribuye la mezcla resultante entre los dos moldes e introdúcelos al horno durante media hora aproximadamente. Para saber si está, puedes introducir un palillo en el centro y si sale seco, es que está listo.

Transcurrido el tiempo, retira los moldes del horno y déjalos enfriar durante 15 minutos antes de sacarlos de su molde.

Antes de dedicarte al fondant, tendrás que hacer un último y sencillo paso: corta la parte abombada para que este quede totalmente plano y agrégale una capa de nata en el centro para rellenar el pastel. Por supuesto, la nata es opcional, y puedes añadir lo que tú quieras.

Para hacer el Spiderman y terminar esta tarta de fondant, tendrás que extender el fondant rojo y cubrir todo el pastel a su alrededor. Tras esta primera capa, vas a necesitar un rotulador especial para pasteles que te permita dibujar las rayas negras y los ojos del traje de Spiderman. Necesitarás un rotulador comestible negro y otro blanco.

 

Las tartas fondant para niños son una idea muy original de hacer más especial el día de su cumpleaños, representándolo con sus personajes favoritos. ¿Has hecho alguna tarta de fondant alguna vez? ¿qué más ideas se te ocurren?

Si eres un amante de las recetas, no puedes dejar de visitar estas recetas caseras de postres que no engordan, cómo hacer mug cakes dulces o las recetas más sabrosas de helados caseros.

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