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Las mejores series parecidas a Juego de Tronos

Amantes de Juego de Tronos, el invierno se acerca… literalmente..

Por eso, hoy vengo a aliviar un poco tu sufrimiento con las mejores series parecidas a Juego de Tronos. La Edad Media de fondo, líos de familias, magia, seres mitológicos, peleas por conseguir el reinado… en fin, todo lo necesario para amenizar y no dejar de disfrutar durante la espera.

¿Qué series parecidas a Juego de Tronos conoces?

Las series de historia suelen ser las más similares, aunque no tienen la dosis de ciencia ficción y fantasía que posee la serie creada por George R. R. Martin.

Vikingos

Vikingos es una de las series que más está de moda en la actualidad. Fruto de ello, este nuevo año 2016, vendrá con la cuarta temporada bajo el brazo, de lo que seguramente será uno de los nuevos estrenos de series más esperados. Brutalidad, increíbles batallas y escenarios épicos se dan cita aquí.

Producida por el canal de televisión The History Channel y coproducida entre Canadá e Irlanda, Vikingos (o Vikings en su versión original) se basa en las leyendas sobre el vikingo Ragnar Lodbrok. Este es uno de los héroes más famosos que ha habido en la historia de la cultura nórdica, capaz de saquear junto a sus aliados Northumbria, Francia y Gran Bretaña.

El legendario guerrero, se lanza a las aventuras que tanto caracterizaron al pueblo vikingo, expertos en explorar costas y territorios lejanos. Todo comienza con el enfrentamiento entre el conde Haraldson y Ragnar, el protagonista, quien insiste en explorar tierras desconocidas hacia el oeste, mientras que el jefe mantiene seguir enviando a sus guerreros hacia el este, como cada año.

La ambición de Ragnar Lodbrok le lleva a construir unas embarcaciones nunca vistas, capaces de conquistar los mismísimos mares del norte.

A pesar de las batallas y escenas brutales que se dan cita, Vikingos es también una historia sobre la familia y la amistad, todo ello personificando la tradición de la mitología nórdica, sobre todo en la figura de Ragnar, ya que la leyenda cuenta que es un descendiente de Odín, el dios de la guerra nórdico. Para ponerte al día antes de que siga esta trepidante aventura, hazte ya con las tres primeras temporadas de Vikingos.

Y, como una imagen vale más que mil palabras, echa un vistazo al tráiler de presentación de la serie:

La leyenda del buscador

Aunque la serie ya esté terminada tras sus 2 únicas temporadas, La leyenda del buscador (o Legend of the Seeker), es una serie basada en los libros de la saga La Espada de la Verdad, escrita por Terry Goodkind, y que está formada por El Libro de las Sombras Contadas y Las Cajas del Destino, que puedes encontrar en La casa del libro.

Forma parte de una de las series parecidas a Juego de Tronos, ya que aquí vas a encontrar fantasía y aventuras épicas, protagonizadas el joven Richard Cypher, un joven guía de bosques.

El mundo de La leyenda del buscador está dividido en tres zonas: D’Hara, la Tierra Central y las Tierras Occidentales, donde vive el protagonista Richard. Esta última zona está protegida de cualquier tipo de hechicería que provenga de las otras dos zonas utilizando un muro mágico, llamado el Límite.

La vida de Richard transcurre con total normalidad, hasta que un día se cruza en su camino con la confesora Kahlan Amnell. Las confesoras tienen la tarea de proteger a la gente en Tierra Central, además de tener el poder de controlar la mente de todo aquel al que tocan. Más allá de la Tierra Central, existe un conjunto de reinos que cae bajo el dominio de D’Hara, gobernada entonces por Rahl el Oscuro, que quiere hacerse con los dominios de las Tierras Occidentales.

Richard y Kahlan, junto a un astuto mago llamado Zedd, se embarcarán una aventura en la que descubrirán que Richard es el buscador y que tiene la misión de portar la espada de la verdad, un arma encantada capaz de derrotar al mal.

Merlín

Con un total de 5 temporadas a sus espaldas y 65 episodios, Merlín está basada en la leyenda y aventuras del mítico mago y su relación con el príncipe Arturo, ambos de jóvenes, en Camelot.

Merlín llega al reino de Camelot porque su madre llegó a un acuerdo con el médico de la corte, Gaius (que también practica la magia) para que éste se haga cargo del pequeño mago. Una vez allí, Merlín se da cuenta con que el rey, Uther Pendragon, ha prohibido la magia en todo el reino y ha encarcelado al último gran dragón en lo más profundo de su castillo.

Tras un sinfín de pesadillas, Merlín descubre al dragón, el cual hace saber al mago el importante papel que jugará para el futuro de Camelot. Además, le explica que su misión será proteger al príncipe Arturo, hijo del rey, que deberá ser quien devuelva la grandeza al reino.

La tarea para Merlín no será fácil, mucho menos después de conocer a Arturo, un joven mimado y arrogante con el que tendrá que vivir increíbles aventuras.

Los pilares de la tierra

Con tan solo una temporada, Los Pilares de la Tierra ha conseguido colarse como una de las series parecidas a Juego de Tronos. Adaptando la famosa novela de Ken Follett y con la Edad Media como escenario, en una fascinante época de reyes, caballeros, damas, castillos, combates y ciudades amuralladas. La muerte y el amor se dan cita y se contraponen en esta serie cuyo eje central es la construcción de una catedral gótica.

La sucesión al trono de Inglaterra queda rota por un oscuro secreto, mientras un odiado miembro de la familia del rey Enrique I se hace con el poder. La lucha por la corona enfrenta a Maud, la hija de Enrique I, y al sobrino de éste, Esteban, lo que lleva a Inglaterra a la guerra civil.

El prior Philip, tendrá que enfrentarse a innumerables obstáculos para mantener Kingsbridge y tratar de construir su magnífica catedral. La tarea, de proporciones inimaginables, será llevada a cabo por el maestro constructor Tom Builder, su hijastro Jack y la noble Aliena, que trabajarán codo con codo para conseguir hacer realidad ese sueño. Entre estos acontecimientos, el secreto más oscuro y guardado durante tanto tiempo será revelado. Si ya has leído la versión en papel, no dudes en echarle un vistazo a la serie en DVD de Los pilares de la Tierra.

Los Tudor

En cuanto a peleas por el reinado, depravaciones y líos familiares, Los Tudor es una de las series parecidas a Juego de Tronos que más se asemeja. Finalizada en 2010 y con 4 temporadas en total, la serie se ambienta durante el reinado de Enrique VIII (1509-1547) y trata sobre los numerosos matrimonios del monarca inglés, ansioso de poder y aficionado a las aventuras amorosas sin piedad y sin control.

Mientras este es rey, se va tomando conciencia de su obsesión por conseguir un heredero probando con diferentes esposas. Entre tanto, el cardenal Wolsey es el que realmente lleva los mandos de la corona, gobernando tiranamente el reino y de una forma absolutista.

Seguro que el fin de la serie se te hace más tolerable disfrutando de estas increíbles aventuras. ¿Cuál tienes más ganas de empezar a ver? ¿Conoces más series parecidas a Juego de Tronos?

6 series de dibujos para mayores

Que todo el mundo ve dibujos animados y que estos no son solamente para niños lo sabemos todos, aunque a veces cueste reconocerlo (sobre todo dependiendo de quién te lo pregunte). Hace mucho tiempo que las grandes productoras de dibujos se dieron cuenta de este gran mercado y decidieron apostar por él lanzando en televisión el formato de series de dibujos para mayores, con mucho acierto y grandes éxitos.

Aquí te presento mi ranking personal de las mejores series para los no tan niños, que podemos encontrar a día de hoy en televisión o Internet.

  1. Los Simpsons

    ¿Qué decir de la familia más querida, ya no sólo en toda América, sino en el mundo entero? Los Simpsons (The Simpsons, en versión original) es una serie animada que nació en 1989 de manos de su creador Matt Groening. Narra la historia de una irreverente familia americana que, tras 25 temporadas en antena, sigue haciendo reír a grandes y pequeños. El tema central son las vivencias y aventuras que sufren sus personajes en su pueblo natal de Springfield, visto todo desde un punto de vista crítico-humorístico de la familia media americana.

    La familia se compone de Homer Simpson, el padre y personaje principal, que representa al norteamericano medio con sátira: comer, dormir y hacer el vago, esas son sus principales virtudes. Su mujer es Marge Simpson, fácilmente reconocible por su alargado pelo azul. Se dedica ciegamente a su familia, sobre todo a cuidar a los tres hijos que unen a este matrimonio: Bart, Lisa y Maggie (de 10, 8 y 2 años de edad, respectivamente).

    Con más de 100 premios televisivos a sus espaldas, considero Los Simpsons como mi serie de dibujos favorita de todos los tiempos.

    Tal es la fama alcanzada, que en el parque Universal Studios de Hollywood se han recreado los lugares más emblemáticos de la ciudad de Springfield a tamaño real y es posible visitarlo viajando a Los Ángeles, California.

    Si todavía no eres un amante de esta serie, no te preocupes, aún estás a tiempo. Tienes la temporada número 14 (una de las más aclamadas por los fans) en la Fnac rebajada de precio.

  2. Padre de Familia

    Otra serie de dibujos para mayores que ha tenido mucho éxito es la de Family Guy (mejor conocida como Padre de Familia). Creada en 1999 por el estadounidense Seth Macfarlane, actualmente se está emitiendo la decimotercera temporada.

    Aunque el tema central sea similar al de Los Simpsons, con una familia americana y sus prototipos, los sucesos, la manera de hablar, el humor negro que emplean y las ocurrencias son totalmente diferentes al de la serie anterior y la hacen única en su especie. Personalmente, procuro verla religiosamente cada día sin perderme ningún capítulo. ¡Me encanta!

    Padre de Familia cuenta la historia de la familia Griffin, que se compone por Peter y Lois, padres de sus tres hijos Meg, Chris, el bebé Stewie y dueños del perro Brian, un personaje peculiar ya que actúa, habla y se comporta como un humano. Los sucesos transcurren en la ciudad de Quahog, en Rhode Island. El personaje principal es Peter Griffin, con un humor tan negro, un vocabulario y unas actuaciones tan demenciales que hacen que te tronches de risa.

  3. Futurama

    Comparte padre con Los Simpsons, ya que su creador también es Matt Groening. Futurama es una serie innovadora que cuenta la historia de Fry, un repartidor de pizza que cae por accidente en una cápsula criogénica el 31 de diciembre de 1999 y de la cual despierta mil años después en la ciudad de Nueva Nueva York con un mundo totalmente cambiado: extraterrestres, viajes intergalácticos, robots y toda clase de tecnología inimaginable en su época.

    Fry es contratado por Planet Express, una empresa de mensajería intergalática propiedad de su sobrino lejano. La tripulación está formada por Bender, robot doblador de vigas holgazán y alcohólico; Leela, mutante de alcantarilla; el doctor Zoidberg, una combinación de criaturas marítimas; Amy, extraterrestre con rasgos orientales y el Profesor Hubert, científico loco y dueño de la empresa de transportes), Fry vivirá increíbles aventuras junto a sus amigos enfrentándose a innumerables peligros.

    Aunque la serie no emite nuevos episodios desde 2013, sí que cuenta también con películas que puedes conseguir en Zavvi con el pack Futurama Movie Colection.

  4. Padre made in USA

    Aunque esta serie ha sido criticada en numerosas ocasiones por plagio a Padre de Familia (sí es cierto que es del mismo creador, Seth Macfarlane), pero el caso es que American Dad (como se conoce en versión original) guarda ciertas similitudes con esta. En primer lugar, nos encontramos con la familia Smith compuesta por el padre Stan, un agente de la CIA y su mujer Francine, los cuales tienen dos hijos en común Hayley y Steve.

    La familia también tiene una mascota, como sucede en Padre de Familia, pero en este caso se trata de Roger, un alienígena que salvó la vida a Stan del Área 51 y que desde entonces vive con ellos escondiéndose de las autoridades. Roger es uno de los personajes principales y tiene una actitud sarcástica, amoral, hedonista y totalmente narcisista. Muestra un interés obsesivo por interpretar varios personajes, disfrazarse de ellos y adoptar diferentes personalidades. Además de Roger, la familia Smith también cuenta con Klaus, un pez con origen alemán.

    En mi opinión, lo que hace verdaderamente única a esta serie es el personaje de Roger, que le da un toque de humor ácido con situaciones tan disparatadas que es imposible no partirse de risa con él, y hará que quieras ver un capítulo detrás de otro. Además, la serie también entretiene con las numerosas misiones que vive Stan como agente de la CIA y los peligros a los que se enfrenta.

  5. Hora de Aventuras

    Esta serie de dibujos para mayores creada por Pendleton Ward ha sorprendido debido al boom que ha tenido desde hace unos años hasta la actualidad.

    Hora de Aventuras cuenta la historia de Finn, un niño humano, y su mejor amigo y hermano adoptivo, Jake, un perro con la capacidad para cambiar de forma como crecer o reducirse a voluntad. Finn y Jake viven en la tierra post-apocalíptica de Ooo. Llena de restos de una civilización destruida y reducida a escombros, con diferentes mutaciones y demonios que hacen que la vida siempre sea una aventura llena de peligros e inquietudes.

    En las historias podemos ver a Finn y Jake tratando de rescatar a princesas, luchar contra monstruos, explorar mazmorras o simplemente ayudar a los más necesitados. Ya sea por el vocabulario tan cercano al usuario o por las aventuras que recorren juntos, la serie ha alcanzado muchísimo éxito entre el público joven, llegando a tal punto de vender todo tipo de productos como fundas para móvil, boxers, carteras, gorras, etc.

    Te dejo una escena que me encanta con una canción muy pegadiza y conocida entre los seguidores.

  6. South Park

    Creada en 1997 por Trey Parker y Matt Stone, South Park está ambientada en un pueblo de Colorado que pone nombre a la serie. Stan, Kyle, Cartman y Kenny son los protagonistas, cuatro niños que viven momentos surrealistas en cada episodio y que no paran de decir tacos. South Park se presenta como una sucesión de historias rocambolescas y expresiones malsonantes y obscenas aunque muy cómicas.

    Humor negro y mordaz, escabroso por momentos, que queda reflejado en la frase por excelencia de la serie, la cual siempre sale de la boca de Cartman: “Han matado a Kenny, hijos de puta”. Y es que en realidad, este personaje, Kenny, tiene la desgracia de morir en la mayoría de episodios.

Todavía existen infinidad de series de dibujos para mayores, aunque para mí estas son las series top de las que no me pierdo ni un episodio. En general, todas tienen un conjunto de puntos comunes que las hacen más atractivas para los usuarios de más edad, como las situaciones rocambolescas, los temas que se tratan, el tipo de humor que se utiliza, el vocabulario, etc. ¿Cuál es tu favorita de todas las mencionadas? ¿Piensas que alguna otra es merecedora de aparecer en el ranking?

Crítica de Agents of S.H.I.E.L.D. (2013)

Joss Whedon está más que familiarizado con el término “potencial“, y de hecho suele construir sus obras y a sus personajes alrededor del mismo. Para hacer una buena serie de televisión cuya proyección más allá del piloto no solo sea longeva y rentable, sino que capte de verdad el interés a largo plazo del espectador, es necesario manejar con habilidad ese potencial. En los últimos años, el drama televisivo en abierto ha depositado una importancia capital en el piloto de una serie. Por esto, es muy habitual que se despliegue todo el arsenal en la primera hora, dejando al espectador con la sensación de no necesitar más. Con “Marvel’s Agents of S.H.I.EL.D.”, Whedon hace todo lo contrario, demostrando más de quince años después del estreno de su primera serie, “Buffy, cazavampiros”, que su magia sigue intacta.

“S.H.I.E.L.D.” (a partir de ahora usaré solo el acrónimo, y quizás me deshaga de los puntos) es una fuente rebosante de potencial. Un potencial que Joss, su hermano Jed y su cuñada Maurissa Tancharoen, se guardan muy bien de no realizar del todo, porque saben perfectamente que esto sería contraproducente. Por eso, esta familia bien avenida dosifica con tiento y astucia la información, jugando muy bien la carta del factor sorpresa, continuando la fusión de acción y comedia que tan bien funcionó en “Los Vengadores”, y ofreciéndonos lo justo para que salgamos satisfechos, pero sobre todo ansiosos por saber más.

Joss Whedon suele confiar en el poder del stand-alone (episodios autoconclusivos) para levantar los cimientos de una historia que acabará demandando mayor énfasis en una gran trama general. El piloto de “SHIELD” (fuera puntos) sirve como (re)introducción al universo que conocemos por las películas de Marvel a la vez que funciona como episodio-modelo de una serie que transcurre en un área desconocida de ese universo (el Nivel 7). Un “caso de la semana” que precederá a muchos otros, y que siembra la semilla de un arco mayor (que quizás empieza con la pregunta “¿cuál es el secreto tras el regreso de Coulson?”) Los que conocemos cómo funcionan sus relatos sabemos lo que Whedon y su equipo nos están preparando.

El piloto de “SHIELD” supone una carta de presentación impresionante en cuanto a despliegue (salta a la vista el presupuesto) pero prudente y discreta narrativamente hablando. Como esperábamos de él, Whedon comienza a erigir su discurso apoyándose en los personajes, y no en la pirotecnia marveliana. Es una cuestión de logística. No se puede volar Nueva York por los aires todas las semanas, y no se puede contar con Robert Downey Jr. más allá de las imágenes de archivo. Pero también es el modus operandi whedoniano. No hay problema, tenemos al agente Coulson, a un puñado de nuevos personajes que -aunque sea demasiado pronto y estén en fase de génesis- no nos avergüenza reconocer que ya queremos un poco (o mucho), y a Lola (OMG LOLA!). Los agentes de SHIELD están construidos específicamente para llevar todo el peso de la serie, para que solo con ellos nos baste para estar satisfechos. Así, las nuevas creaciones de Whedon revelan esa permanente búsqueda de aquello que hace humanos a sus personajes, algo que crea vínculos instantáneos con el espectador, como siempre.

El equipo reunido alrededor de la resucitada figura de Phil Coulson (Clark Gregg) -un Mal Reynolds en busca de tripulación para realizar misiones al margen de burocracias-, responde inequívocamente a los cánones whedonianos. Tres en concreto son los personajes que más nos recuerdan que estamos ante una obra del autor: Skye, quizás la mayor representante junto al pícaro Coulson del sentido del humor whedoniano (ese inconfundible cóctel de ingenuidad, cultura pop, autorreflexión y bobaliconería), y el dúo dinámico Fitz-Simmons, que personifican dos arquetipos del Whedonverso, y además por partida doble: son británicos y lab geeks. Tanto ellos como los miembros más veteranos y serios del equipo, Melinda May y Grant Ward, están caracterizados de manera que su individualidad brille por separado y estalle en grupo, como los scoobies, y los tripulantes de la Serenity -¿está Whedon aprovechando para hacer “Firefly” otra vez?-, los activos de la “Dollhouse” y los propios “Vengadores”. El clásico espíritu de equipo Whedon. Qué ganas de ver el icónico plano de grupo avanzando hacia la cámara.

Como decíamos, todo se reduce al potencial. Y de eso va precisamente la primera misión de SHIELD. A través de Mike Peterson, el personaje interpretado por el whedonista J. August Richards (Gunn en Angel), y del equipo liderado por el agente Coulson, los Whedon-Tancharoen nos hablan de los que no son los elegidos, de aquellos que se enfrentan al Nuevo Mundo sin poderes sobrehumanos, de los que viven cerca de los focos pero nunca los pisan, los que lo ven todo sin que nadie los vea a ellos (“No podemos explicar todo lo que vemos, pero tenemos los ojos abiertos”). Los agentes de S.H.I.E.L.D. son humanos que se desenvuelven en una parcela de la realidad (“la línea que separa el mundo del mundo más extraño”) que les exigirá constantemente hallar el alcance y el límite de sus habilidades. En un mundo de súper héroes voladores, gigantes verdes, dioses, alienígenas y monstruos, estos hombres y mujeres deben buscar aquello que los convierte no en seres especiales, sino extraordinarios. Y nosotros estamos deseando presenciar esa búsqueda, a pesar de que ya intuimos desde el piloto qué es lo que los hace únicos.

Conexiones con el Whedonverso:
– ¿Quién más pensó en el “cargo bay” de la Serenity cuando Coulson y Ward entran al avión de SHIELD?
– J. August Richards no es el único actor whedonista que aparece en el piloto. También tenemos a Ron Glass, el pastor Book de “Firefly”, que hace de doctor de SHIELD. Como forma parte de la plantilla de la organización, es muy posible que lo veamos más.
– “You can’t stop the Rising Tide” (Skye), “Can’t stop the signal”. No puede ser coincidencia.
– Volvemos a ver al übervamp y a oír el Grr Argh! del logo de Mutant Enemy. Lo echábamos de menos, ¿eh?

Crítica de Homeland S03 (2013)

Esta entrada incluye spoilers del final de la tercera temporada de “Homeland”.

Aquello de “todo lo que sube rápido, baja rápido” debería estar escrito en letras grandes en la pared de todas las cadenas de televisión. Sabemos que hoy en día es muy importante que una serie sea buena desde el principio, porque la oferta es demasiado extensa y el espectador del siglo XXI ya no tiene tanta paciencia, ni tiempo. Pero también sabemos que cuando una serie juega todas sus cartas en la primera temporada, ganándose los vítores de público y crítica desde el minuto cero, es inevitable que la trayectoria después de esto sea descendiente. “Homeland” se ha convertido en el caso modelo para ilustrar esta tendencia. Su primera temporada se llevó de calle a todo el mundo. La segunda entrega, aunque empezaba a renquear, se las arregló para mantenerse fresca, para sorprender y seguir enganchando. Sin embargo, la tercera, que acaba de tocar a su fin en Estados Unidos, ha puesto de acuerdo a todo el mundo en una cosa: “Homeland” debería haber sido una miniserie.

Pero estamos hablando de Showtime, una cadena conocida por exprimir sus éxitos hasta lo indecible. Y si no mirad lo que hizo con “Dexter”, que duró ocho años en antena. Showtime ha demostrado que le da igual que la reputación de sus series salga perjudicada mientras estas sigan siendo rentables, y que estirar una cuerda que ya no puede tensarse más no es un problema para ellos. La de “Homeland” se ha roto esta temporada, y aunque quizás no debamos sacar conclusiones precipitadas, da la sensación de que no tiene arreglo. Muchos achacan el bajón de calidad de la serie al fallecimiento de uno de sus capitanes, Henry Bromell. Y aunque la desaparición de uno de sus principales guionistas puede relacionarse directamente con la trágica desorientación que ha experimentado la primera mitad de la nueva temporada, Bromell había dejado escrito antes de marcharse el episodio “Tower of David”, uno de los peores (si no el peor) de lo que llevamos de serie. Vamos, que el destino de “Homeland” estaba sellado antes de la muerte de Bromell. Y al final se ha revelado que su mayor virtud, ir a por todas, sin miedo, sin mirar atrás, ha sido también su peor enfermedad.

“Homeland” se ha convertido en el cuento de nunca acabar. La muerte de Abu Nazir al final de la segunda temporada otorgaba cierre al arco argumental más importante de la serie. Pero el terrorismo no se acaba, y la bomba de Langley servía como reset de la historia, que a partir de ahora se dirigiría en otra dirección. Todo estaba bien planeado y atado (el vídeo de Brody, el demencial plan de Saul y Carrie para utilizar a Brody) pero la primera mitad de la nueva temporada incurría en todos los errores de una serie a la que se le ha acabado la mecha y debe seguir a la fuerza. Falta de propósito, tramas secundarias descolgadas, personajes desaprovechados, relleno, repetición. Y en consecuencia: hastío y aburrimiento, esa sensación de estar haciendo los deberes que arruina la experiencia de las que un día fueron nuestras series favoritas. Algo que no pensábamos que “Homeland” nos daría hasta que Dana Brody atropelló a una mujer junto al hijo del vicepresidente en la segunda temporada. En ese momento se encendió el piloto rojo (¡que te veo, tiburón!). Peligro, “Homeland” empieza a parecer de verdad un drama Showtime. Y de ahí a la autoparodia hay un paso, como hemos comprobado este año.

Porque Carrie Mathison es un gran personaje, y Claire Danes es una gran actriz. Pero la intensidad de su interpretación y las idiosincrasias extremas del personaje, por muy fascinantes que fueran, corrían el riesgo de cansar. Y así ha sido. Las muecas de Danes son un reflejo de la espiral de repetición en la que la serie se ha perdido. Y la frase estrella de Carrie, “He cometido un error. No volverá a ocurrir”, debería ser su nuevo eslogan. “Homeland” se ha ido transformado poco a poco en una serie formulaica: Carrie tiene una teoría o un presentimiento, Saul (que aunque parezca lo contrario siempre confía en ella) le da órdenes y ella las desobedece. Siempre acierta, pero hay consecuencias. Vuelta a empezar. Lo que mejor funcionaba de las dos primeras temporadas era esa enervante incertidumbre que nos provocaban los personajes, las dudas que despertaban sus acciones, sus alianzas. No fiarse de nadie era divertido. Pero ese juego de despistes y engaños, magistralmente utilizado hasta ahora, ha desaparecido. Hay un límite de veces que se puede recurrir a la doble jugada. Sí, aunque estemos hablando de una serie de espionaje.

Haber alargado “Homeland” ha hecho que la serie pierda verosimilitud trágicamente. A pesar de estar profundamente arraigada en nuestra realidad geopolítica, nunca ha dejado de ser una ficción que ha requerido suspender la incredulidad (y nosotros hemos aceptado encantados, porque el material lo merecía). Pero el pacto que existía entre ficción y espectador empezó a resquebrajarse con los nuevos episodios, y cada vez costaba más hacer la vista gorda con determinados giros y acontecimientos (sin ir más lejos, Carrie paseándose por Teherán mientras Brody lleva a cabo la doble jugada definitiva para asesinar a Akbari… en fin). Muchos se han cansado de participar en este juego, a pesar de que se ha tratado de fundamentar trazando una especie de nuevo núcleo temático: el declive de la CIA (“No creo que nada justifique el daño que provocamos” -Quinn). No está mal, pero ya es demasiado tarde.

A pesar de la pérdida de sutilidad e impacto que ha sufrido la serie, la tercera temporada ha sabido retomar el cauce y terminar con buen pie. De hecho, si no fuera porque sabemos que habrá cuarta temporada, “The Star” (3.12) sería una gran series finale -ojalá lo fuera de verdad. Los productores llevaban mucho tiempo planeando sacar a Nicholas Brody del relato, porque como nosotros, ellos también eran conscientes de que su personaje tenía fecha de caducidad. El problema es no haber aceptado que la fecha de caducidad de Brody era la misma que la de “Homeland”. Su impactante muerte en “The Star” deja la serie sin uno de sus dos protagonistas (sí, Saul ha tenido más protagonismo este año, pero ya me entendéis), y aunque el centro de la historia siempre ha sido Carrie, con Brody se marcha gran parte de la esencia de “Homeland”. Se lo dice Javadi a Carrie al final: “Siempre ha sido por él. Querías que todos lo vieran a través de sus ojos”. Por todo esto, “The Star” es un final final. Ese precioso plano de Carrie dibujando la estrella de Brody en el homenaje de Langley es un broche de oro y representa brillantemente qué ha sido “Homeland”, y quién es Carrie Mathison. ¿Pero ahora qué? ¿Nos interesa una nueva “Homeland”? ¿Nos convence una relación entre Carrie y Quinn? ¿Merece la pena seguir sólo porque Dana ya no está en la serie? ¿Y si Brody no está muerto y no es más que otra doble jugada? Da igual el camino que tome, la “Homeland” que conocíamos ha muerto. Descanse en paz.