Author: Juanjo Conti

Sobre ver las películas antes de leer las novelas

Narnia es un mundo fantástico creado por el catedrático y escritor C.S. Lewis. Seguramente viste alguna de las películas en el cine.

En su momento cuando salió la primera película de Narnia, intentando copiar el furor cinematográfico de El Señor de los Anillos y Harry Potter, la vi, me gustó pero la olvidé completamente.

Las Crónicas de Narnia: el príncipe Caspian

Hace un par de semanas mi hermana había alquilado la segunda de la saga, El Príncipe Caspian, la vi y me gustó mucho. Coincidió con que esa era la última semana de la tercera entrega en el cine, así que fuimos a verla con algunos amigos. Me encantó.

Como muchos, no puede dejar de notar las referencias al Cristianismo que recorren la obra de C.S. Lewis. Algunos elementos, sobre todo en las películas 1 y 3, me parecen impresionantemente implícitos. Incluso me pasa de verlos y comentarlos con otras personas y que ellos no los hayan notado.

Con tanto cine, me dieron ganas de leer los 7 libros. No era la primera vez, pero pregunté entre mis amigos lectores que sabía que habían leído Las Crónicas de Narnia, y como en otras oportunidades, todos me dijeron que los libros no eran tan buenos como las películas (algo extraño).  Pero no puedo resistir la tentación, así que contra todo pronóstico, voy a leer la saga de Narnia y tengo la oculta sensación de que voy a saber disfrutarla.

El Fin de la infancia

Ayer cuando veía las noticias, tuvo lugar la infaltable nota de color sobre el pre estreno de la última película de Harry Potter, exclusiva para famosos y sus hijos. La consigna: ir disfrazado. En uno de los cuadros entra en escena una chica llorando vestida de bruja. Ante la pregunta del periodista, el porqué de sus lágrimas, la chica contesta que esta película representa el fin de su infancia. Aparentaba unos 24 años, por lo que ya era hora.

Recuerdo la primera vez que escuché hablar sobre la saga. Estaba en la secundaria y en un encuentro de “cine debate” iban a proyectar La piedra filosofal. Fue esa vez, o tal vez unos meses antes cuando mi hermana y primas fuera al cine al a ver la misma película. No me gustaba para nada. Cuentos para chicos. Hasta que un día, en la casa de los Puccinelli, esperando a Cecilia, vi que en la biblioteca estaban el tomo 1 y el 2. Sin nada mejor que hacer me puse a leerlos. Los devoré con pasión. Para esa altura, se habían publicado 6 de los 7 libros y habían salido 4 películas. Y los conseguí todos gracias a Mascupon.es. En un click, ya tenía acceso a las mejores tiendas y podía elegir entre una gran variedad de productos los mejores descuentos.

El prisionero de Azcaban: mis inicios en el mundo mágico

Me volví un fan, conseguí el resto de los libros, prestados o en la biblioteca de mi escuela, miraba cada película al terminar un libro y me informaba de detalles extra en Internet. Recuerdo estar un sábado a la noche en el sillón de mi casa sin mejor plan que devorar las páginas de El prisionero de Azkaban (mi preferido) o como cuando el último libro vio la luz, leí una versión transcripta (y tal vez traducida) por gente en Internet en mi vieja Palm. Meses después compré el libro para tenerlo. El único que compré. Era gracioso, la librería estaba decorada con telas de araña y calabazas: nada más alejado al mundo creado por J. K. Rowling.

Harry Potter no es un cuento para chicos. O no es un cuento, exclusivamente, para chicos. Pueden disfrutar de él tanto chicos como adolescentes y adultos. En esa época de ferviente fanatismo llegué a comprar un libro del filósofo Tom Morris llamado Si Harry Potter dirigiera General Electric, un libro sobre liderazgo que refritaba viejos conceptos mostrados en paralelos con escenas de los primeros 6 libros. En cuanto a conseguir este libro, la verdad es que me costó bastante. No lo encontraba por ninguna librería y tampoco en español en las tiendas online. Así que decidí probar suerte con Mascupon.com.mx y cuál fue mi sorpresa cuando lo conseguí a un precio que, sinceramente, con el cambio de moneda, era estupendo.

Lo anterior es la pura verdad. Tengo muchos amigos adultos capaces de hacer cola entre un montón de niños disfrazados para asistir a la premier de alguna de las películas, debatí acaloradamente muchas veces los libros en sobremesas o en cafés, e incluso me encontré más de una vez a los personajes camuflados en ejemplos de papers académicos.

Aventúrate en Hogwarts

Así pues, si pasaste los 25, tal vez viste un par de películas y nunca te le animaste a los libros, te invito a que des un paso adelante y te inicies en las aventuras de Hogwarts. Coleccionando los objetos que pertenecen a las películas, yendo a visitar el Museo de Harry Potter en Londres gracias a las reservas de hotel y avión de Mascupon.com.ar o reviviendo este sueño mágico a través de tus hijos. Créeme que todo es posible. Incluso si piensas que llegas tarde para tomar el tren en el andén 9¾ porque ya están todos los libros escritos y todas las películas rodadas, te cuento que (con acento británico) Pottermore is coming. Un sitio donde la autora propone una nueva forma de contar la historia, haciendo uso de las nuevas formas de comunicar que ofrece Internet.

Tarta de frutilla

Este post lleva en borrador años. Cada vez que queremos hacer esta tarta o la torta bombón o la torta de merengue, tenemos que entrar a buscar la receta de la masa. Le doy publicar así me facilito el camino para la próxima.

Esta noche hicimos con Ceci tarta de frutilla. Es la primera vez que hacemos este postre y como armamos la receta sacando ideas de varios lados, la subimos al blog para poder buscarla la próxima vez.

Ingredientes

Para la masa

  1. 100 gr. de manteca
  2. 100 gr. de azúcar
  3. 1 huevo
  4. Esencia de vainilla
  5. 250 gr. de harina

Para el relleno

  1. 1 pote grande de crema de leche
  2. 5 cucharadas soperas de azúcar
  3. Medio kilo de frutillas en lo posible del mismo tamaño
  4. 1 sobre pequeño de gelatina

Antes de comenzar

Antes que nada, se deben lavar las frutillas y sacarles el cabito. Después, se cortan al medio y se colocan en un bol espolvoreadas con azúcar. A continuación, se guardan en la nevera.

Preparación de la base

  1. Enmantecar y enharinar una tartera (usamos una de 36 cm. de diámetro)
  2. Pisar la manteca (si no está a temperatura ambiente), incorporar el azúcar y batir
  3. Agregar el huevo y una cucharadita de esencia de vainilla. Volver a batir
  4. Incorporar la harina y mezclar con espátula
  5. Armar un bollo de masa
  6. Poner el bollo entre dos films
  7. Estirar la masa con un palo de amasar hasta superar el diámetro de la tartera
  8. Retirar el film de arriba y dar vuelta la masa sobre el molde
  9. Acomodar los bordes y utilizar el palo de amasar para cortar los bordes sobrantes
  10. Retirar el film
  11. Pinchar toda la superficie con un tenedor y marcar los bordes
  12. Dejar reposar en la heladera media hora.
  13. Encender el horno a fuego máximo. Cuando esté caliente, poner la tartera y dejarla entre 10 y 15 minutos
  14. Va a estar lista cuando se haya dorado. Se puede probar clavándole un escarbadientes y verificando que salga limpio
  15. Sacar la tartera y dejar enfriar

Preparación de la crema chantilly

En primer lugar, se debe batir un poco la crema para airearla, y a continuación, agregar el azúcar. Finalmente, se debe seguir batiendo hasta lograr el punto.

Para terminar

  1. Cubrir la base con la crema chantilly
  2. Distribuir prolijamente las frutillas sobre la crema. Hacerlo en forma concéntrica, de afuera hacia adentro
  3. Preparar la gelatina según las instrucciones de la caja y ponerla en el congelador aproximadamente 5 minutos
  4. Cuando tenga cuerpo revolver bien para que quede pareja y no se endurezca y distribuirla con una cuchara sobre la tarta