Un género, si así puede llamarsele, dentro de la literatura es el de los cuentos cortos. Pero cortos de verdad.
Esta mañana fuí a visitar a Caty, mi guía literaria y ex bibliotecaria de mi escuela secundaria. Me regaló una copia de un cuento de Marciel Fernández. La copia entra en un pedazo de papel de 20 cm por 10.
Un Cuento de Amor
Rudolf, con la cabeza levantada y reclinado en su cadencioso cuerpo, la miraba con sus profundos ojos verdes. Ella, esbelta y apetitosa, bailaba enfrente y en torno a Rudolf apenas sin tocar el suelo. Él -es de suponerse- estaba en posición de ataque, con esa nerviosidad serena que siempre le fue tan característica. Ella, seductora, como si no se diera cuenta de la situación, seguía exhibiéndose alegre y provecativa. Rudolf, entonces, de un solo movimiento atrapó entre sus fauces gatunas a la mariposa y, de dos mordidas, se la comió.
Genial, no?